
Diversas son las maneras en que los seres humanos nos relacionamos entre si.
Es que en nuestro diseño original fuimos creados con esa profunda necesidad de relacionarnos, y en esta necesidad, son muchas las diferentes maneras de hacerlo.
En la búsqueda de satisfacción relacional, los vínculos familiares, de amistad y amorosos, son los principales que conforman la lista de los que más nos influyen.
Hijos que necesitan de sus padres, padres que necesitan de sus hijos, esposos, novios, abuelos, amigos, tíos, etc, etc.
Todos desde su lugar, cada uno acorde a su rol de acción, en las diferentes etapas de nuestra maduración como personas nos aporta un importante legado.
Con el paso del tiempo vamos creciendo, y nos vemos en la necesidad de establecer vínculos confiables, lejos de entender psicología, ni mucho menos, creo que en definitiva todos tenemos una carencia interior a ser saciada en lo que respecta al relacionamiento, y esta es la de “amar y ser amado”.
En varias oportunidades, la ciencia comprobó que si un niño recién nacido recibe todo tipo de asistencia en lo que respecta a necesidades alimenticias, físicas y médicas, pero no recibe ningún tipo de afecto y amor, serían altas las posibilidades que el niño muera, ya que el amor es una necesidad fundamental en nosotros, arraigada desde la misma concepción.
Quisiera detenerme, solo en algún aspecto de nuestra actividad relacional y la interacción entre nosotros.
A lo largo de las diferentes etapas, estamos en contacto con otras personas, ellas nos brindan un vínculo que repercute en cada uno de nosotros de una manera diferente. Depende del tipo de cercanía o valor que represente esta para nosotros, la repercusión del vínculo puede ser menor, como muy importante.
En otras palabras, los efectos de una relación fuerte, puede desembarcar en conflictos graves, como en una construcción positiva de nuestra personalidad.
Vínculos como la paternidad, pueden influir de manera tan significativa en el ser humano, que como resultado final de esta influencia, sea afectado todo nuestro futuro en manera significativa, determinando así, en muchas áreas para el individuo éxito o fracaso. De la misma manera, un esposo u esposa puede construir en su cónyuge algo de inmenso valor, al mismo tiempo de poder crear todo lo contrario.
La amistad u otros, son también herramientas capaces de causar efectos que pueden marcar la vida de las personas, como ya vimos anteriormente, en forma positiva o negativamente.
En ocasiones, lo negativos de las relaciones, son disparadores de frustraciones que acompañan a las personas de por vida. Otras en cambio, con el efecto positivo de ellas, condicionan al éxito a sus receptores.
Por un momento, sería oportuno que pienses como han repercutido en tu vida las relaciones humanas que te han tocado vivir, las de diferentes índoles. Te has preguntado alguna vez, ¿que construyeron en ti, y que han destruido?
Resumiendo esta primera parte, y siendo redunde con el mismo concepto, podríamos reiterar lo trascendental de los vínculos afectivos y relacionales para el ser humano, basados en la importante necesidad de: “amar y ser amado”
Pero si de perdurabilidad hablamos, podríamos marcar que ninguna de las relaciones humanas mencionadas, transcienden las barreras del tiempo.
Por diferentes causas, estos vínculos humanos se ven limitados con el paso del tiempo, y por más positivas o negativas que sean, o hayan sido, todas, tienen una duración limitada.
Las distancias geográficas, la enfermedad, las confrontaciones o desacuerdos, el paso del tiempo, y en el más terminante de todos, la muerte, establecen la realidad que las relaciones humanas no son eternas.
Estas interrupciones, hacen que la finalización de estos lazos afectivos produzcan también serías consecuencias en nosotros.
Para este caso creo oportuno el siguiente concepto: “el amor implica dolor.”
En resumen, lo que finalmente quería destacar, por más buena o mala que hayan sido o sean nuestros vínculos humanos, todos en su totalidad, no son perdurables a través del tiempo.
En mi convicción personal, e incluyendo este tópico al cristianismo puro, si hay un tipo de relación que esta planteada como un vínculo eternal, un tipo de relación que fue finamente planeada con el objetivo de romper las barreras del tiempo.
Sus raíces están cimentadas sobre verdades espirituales, es que Dios decidió romper el muro que separación que existía entre El y el hombre.
Ese muro que dividía, y no permitía que podamos relacionarnos libremente con Dios se llama pecado, pero en el plan maestro del creador supremo, estuvo la decisión de enviar a su hijo Jesús, para que el muro sea derribado, y por su intermedio establecer una nueva relación de comunión con cada uno de nosotros en manera personal.
Dice La Biblia en Juan 10:10
El ladrón vino para hurtar, matar y destruir, pero Jesús vino para que tengamos “vida” y vida en abundancia.
Esta abundante vida, solo es patrimonio de los que decidieron establecer una relación personal con Jesús, decisión que nadie debería tomar a la ligera, ya que tiene efectos muchos más ricos e importantes que cualquier otro vinculo humano.
Nuestra necesidad prioritaria de “amar y ser amado” solo puede ser canalizada de una manera perfecta a través de Jesús.
Alguien dispuesto a darte vida, una vida abundante que saciará nuestra necesidad interior de manera plena.
Es tiempo de reflexionar:
¿Estas viviendo una vida abundante?
Si no estás seguro que así sea, creo es tiempo de decidir entablar una relación que excede todas las barreras posibles.
La iniciativa ya fue tomada por Dios, y fue también un amor que implicó dolor, ya que el plan fue entregar a su propio hijo para que este nuevo vínculo de comunión entre El y tu sea posible.
Hay una vida abundante esperando por ti.
¿Has decidido que hacer al respecto?