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miércoles, 13 de junio de 2007

Un nacimiento por decisión propia

Desde mis once años y hasta los veintiuno pertenecí a cierta comunidad cristiana.

Allí adentro pude aprender muchas cosas, desarrollé una parte de mi necesidad de servicio a Dios. De ese lugar me lleve muchas experiencias, algunas que me ayudaron y otras que no tanto, pero de todas maneras agradezco a Dios todo lo que pude vivir en ese lugar, toda mi adolescencia, mis amigos de esa época, los cuales muchos permanecen hasta el día de hoy, son un grato recuerdo de esos días.

Muchas fueron las personas que allí conocí, algunas me influenciaron para bien, invirtieron tiempo en mí, ayudándome cada vez que como jovencito no sabía cual era la mejor manera de actuar ante tal o cual circunstancia. Hoy agradezco a esas personas que de casi niño grabaron en mi lo que significa la vida cristiana, inversión que me sostuvo en momentos difíciles de mi vida.

Es que aprendí a vivir confiando en Dios, y que pase lo que pase, El nunca me iba a dejar ni abandonar, sea cual sea la situación, es que ese era parte del mensaje que siempre escuchábamos.

Pero al margen, siempre hubo algo que me llamaba poderosamente la atención. Dejando de lado las gentes que con un corazón sincero estaban en una búsqueda de Dios, estaban las otras.

Personas que por años escuchaban cada fin de semana mensajes que Dios quería construir en nosotros, palabras que si uno las ponía en práctica aparejaban un cambio rotundo en las acciones, formas de pensar y de actuar. Sin embargo no podía entender como algunas de ellas, asistía siempre a las reuniones, conocían por años el mensaje que cambia las vidas,y en su vida particular nunca reflejaba lo que decían que profesaban.

Siempre me preguntaba, como es que después de tantos años de escuchar lo que Dios quiere de nosotros, solo nos dediquemos a criticar a los demás, a tomar oposición con mi prójimo solo por diferentes maneras de ver algunas cosas, o por deporte mismo.
Fue con el tiempo que aprendí, que pertenecer a cualquier ámbito cristiano, sea cual sea este, no convierte a nadie en un hijo de Dios, y que las tradiciones, las costumbres religiosas, no es algo que nos de la garantía de ser un hijo de Dios.

Entendí que si alguien nace en un garage o en un parking, eso no significa que te convierte en un auto, y que crecer dentro de un ámbito religioso tampoco eso te convierte en hijo de Dios, y que es sumamente necesario tomar una decisión concreta para alcanzar dicha condición.

Observemos lo Jesús le dijo a un hombre de un alto rango eclesiástico de su época, alguien que se destacaba por ser un constante buscador de la voluntad de Dios.

Una noche, un fariseo llamado Nicodemo, fue a visitar a Jesús y le dijo:

“Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, pues nadie podría hacer los milagros que tú haces si Dios no estuviera con él.

Jesús le dijo:
“Te aseguro que si una persona no nace del nuevo no podrá ver el reino de Dios”

Nicodemo le preguntó
“¿Cómo puede alguien ya viejo nacer de nuevo?
¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre?

Jesús le respondió
“Te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Todos nacen de padres humanos: pero los hijos de Dios solo nacen del espíritu.

No te sorprendas si te digo que es necesario Nacer de Nuevo.
Yo, Jesús, tengo que ser levantado en alto, para que todo el que crea en mí tenga vida eterna”


Quisiera determe en algunos aspectos de esta charla de Jesús y Nicodemo.

Lo que primero me llama la atención, es que Nicodemo siendo un hombre de buen nombre y con una basta experiencia religiosa, se acercó a Jesús haciendo énfasis en las señales, milagros y obras que a simple vista se pueden ver y maravillar a cualquiera, diciéndole; “Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, pues nadie podría hacer los milagros que tú haces si Dios no estuviera con él.


Sin embargo, Jesús lo confrontó con algo mayor, le planteó la necesidad de nacer de nuevo.

Es común en nosotros, acercarnos a Dios buscando sus favores, sus milagros, sus respuestas, lo que no está mal, pero Jesús quiere antes de todos estos beneficios, confrontarnos con una necesidad mayor, necesitamos nacer de nuevo.

¿Pero como es esto?, te preguntaras. A ninguno de nosotros se nos pregunto si queríamos nacer, para estar hoy aquí en este mundo, nunca obtuvieron nuestro permiso para llegar a esta tierra, eso es algo que no sucedió por decisión nuestra.
Es que ese fue el nacimiento en la carne, pero hay otro tipo de nacimiento tan importante como el primero, y es el nacimiento del espíritu.

Un nacimiento que implica una decisión nuestra, que no queda librado al azar, y que es que nos da la posibilidad de ser hijos de Dios.
No importa a que corriente religiosa pertenezcamos, podríamos estar toda nuestra vida siendo simples oidores, como muchos que conocí, pero que no tomaron la decisión de nacer del espíritu.

Quizás te suene muy místico todo esto, pero el nacer del espíritu es solamente reconocer que somos pecadores y que solo a través de Jesús podemos encontrar salvación, reconocerlo como nuestro salvador, por medio de su sacrificio en la cruz, expresándole así nuestra necesidad de querer ser hechos hijos de Dios.


Esta decisión trae efectos muchos mas importantes en nuestras vidas que cualquier otra.
Nos pone en la condición de Hijos y no de simples oidores de El.

Por tal motivo, es sumamente necesario que te preguntes si alguna vez has tomado la decisión.

Si fuera que no, me gustaría poder ayudarte en este aspecto, sería una alegría para mí, que puedas contactarme.

Ya que Jesús quiere confrontarte en manera personal, para que esta vez puedas ser tú el que decidas:

¿Quieres nacer de nuevo?



Autor: Fabio Miguel Pereyra

http://reflexionesbreves.blogspot.com/


Bases del autor: Juan 3

14 comentarios:

brisa nocturna dijo...

Fabio, que alegria tenerte de regreso!!

Que buen post amigo. Me identifico totalmente, ya que yo naci en un hogar cristiano y siempre se supone que en estos casos uno adquiere o hereda el ser cristiano. Pero gracias a Dios que me atrajo y me mostro la cruz y la verdad de evangelio,que no es una iglesia o denominacion, sino conocerle y amarle a El,el nuevo nacimiento se siente y te cambia y es totalmente verdadero.

Bendiciones :)

Fabio Pereyra dijo...

Brisa: Gracias por tus buenos deseos, tuve un accidente jugando futbol, y me tuvieron que operar la rodilla para reconstruir mis ligamentos cruzados, tengo 3 nuevos clavos que me hacen sentir robocop =)
Respecto del post, es algo muy comun en los que nacieron en flias con culturas cristianas muy arraigadas, creo es necesario que la decision sea personal, el seguirle por conviccion y no por religión.
Un gran Saludo!

Fabio

Pasión dijo...

Fabio:
Creo que es muy importante regresar al hombre a su encuentro con Dios más allá de las religiones. Para los que se sienten defraudados por ellas, para los que no son recibidos por ellas. Sigamos en este camino. Te invito a visitar mi blog: www.dioslaico.blogspot.com y que Dios siga con nosotros. Un saludo cordial y bendiciones!

Fabio Pereyra dijo...

Pasion: Gracias por tu visita, prometo visitarte.
Saludos
Fabio

Orlando Inagas dijo...

Fabio!
Excelente reflexión (Y que graciosa ilustración!)
Creo que se está desarrollando una nueva generación de cristianos, más críticos (no criticones) que se está preocupando por la profundidad del evangelio, no por la superficialidad. Como mencionabas, debemos darnos cuenta que a veces sólo estamos caminando en religiosidad, y necesitamos una unción fresca, incluso hasta un nuevo nacimiento.

Bendiciones!
:D

Fabio Pereyra dijo...

Orlando: Es que la verdad que tenemos en nuestras vidas es algo para no tomar a la ligera.
Gracias por vistarme.

Un abrazo!
Fabio

Manlio Hector dijo...

Fabio Amado:
Esta reflexion,breve pero sustanciosa,me recordó el día de mi encuentro personal con mi Salvador,meses despues de convertirme.
Cuando tuve mi verdadero encuentro con El,rompí a llorar como un niño,y no paré hasta vaciar mi alma en gratitud por lo que hizo por mí..Dejó a las 99 en el redíl y fué a buscarme.
Gracias amado Fabio por ésta reflexión y la visita a Lazaro.

Fabio Pereyra dijo...

Hector: Me alegro que puedas recordar momentos importantes de tu vida cristiana.
Un abrazo

Fabio

St. Jose dijo...

Es una maravillosa y contundente reflexión.

¡Bendiciones de lo Alto!

Fabio Pereyra dijo...

St Jose: Es una realidad a la que tenemos que hacer frente.
Gracias por tu comentario.
Un gran saludo

Fabio

el arreglador dijo...

El nacer de nuevo implica muchos cambios madurativos y de desarrolo que son importantes y fundamentales para nuestra vida como Hijos de Dios,pero Dios da las herramientos para que esto suceda y pesar de que podamos caernos o golpearnos ,asi como un niño aprende a caminar,Dios va a estar para levantarnos y fortalecernos.
Todo esto es maravilloso.
PD: Si bien es cierto que el nacer en un hogar "cristiano" no te hace necesariamente cristiano,yo naci en un hospital y soy medico.

Fabio Pereyra dijo...

Arreglador: Jajaj, El nacer en el hospital no te da derechos a ejercer la medicina, sino que luego hubo una decision firme que hizo que hoy seas medico, posterior a tus estudios.
De lo contrario existe el delito de ejercicio ilegal de la medicina.
Por mas que seamos nacidos en una iglesia sino existe la decision de ser hechos hijos de Dios no hay vinculo con Dios y estamos bajo pecado, algo asi como en delito espiritual.

Antes de que vuelvas a atender a mi hija quiero ver el titulo! =)

Recuerda la frase: Dios no tiene nietos, solo hijos.
Un abrazo y muy bien por el sentido del humor.

Fabio

Anónimo dijo...

LA VERDAD ES QUE EL SIMPLE HECHOS DE SER HIJOS DE DIOS NOS HACE SER BUENOS CRISTIANOS DONDE PODEMOS DEMOSTRARLE A LAS DEMAS PERSONAS EL AMOR DE JESUS QUE ESTA EN NOSOTROS PARA QUE ESOS OTROS QUE NO CREEAN EN JESUS PUEDAN CREER EN EL...

Fabio Pereyra dijo...

Anonimo, Somos transmisores de Cristo! ojala estemos a la altura de las circunstancias.
Un cordial saludo

Fabio Pereyra