Un gran privilegio

Esto me hizo reflexionar y me propuse el ejercicio de mirar mi vida hacia atrás, para hacer cuentas de cómo había transitado mis días hasta hoy, y si en realidad tratar de vivir una vida cerca de Dios fue algo que disfrute o lamenté.
Recuerdo cuando era un niño de ocho años y perdí a mi padre carnal, estoy seguro que hubiera sido muy difícil reponerme en mi vida a esa gran pérdida, si no hubiera sido porque creí con todo mi corazón la promesa que “el Señor estaría conmigo todos los días hasta el fin”.
Cuando me tocó transitar por el valle de sombra y de muerte no tuve miedo, porque el Señor estuvo conmigo. Luego vinieron los momentos de miedo, pude recordar sus palabras casi en mi oido, “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te da fuerzas, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con mi diestra de justicia”.
Cuando llegaron las tormentas, Jesús estuvo allí para dar la orden que cese el viento y calle el mar, cuando la decepción parecía adueñarse de mi vida la fidelidad de Dios se hizo mas fuerte que nunca, demostrandome que todo pasa, pero que su fidelidad es algo inalterable.
Estoy seguro que si alguna vez tendría que vivir la escases El estará allí, para multiplicar mis pocos panes y peces en alimento para miles, que cuando el afán y la ansiedad se apodere de mi, sus palabras sonaran nuevamente, “hijito, mirá las aves del cielo, ni siembran, ni siegan, sin embargo Dios la alimenta,¿No vales tu mucho más que las aves?, que si alguna vez caigo en mi condición de humano falible El estará allí para defenderme y decirme; “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra, yo no te condeno, vete y no peques mas”, cuando los vientos derrumben las casas de mi alrededor yo podré estar seguro, ya que mi casa esta fundada sobre la Roca, y que si la enfermedad tocará mi hogar, las palabras finales de esa vivencias seran: “toma tu lecho, levantate y anda”
Tengo muchos sueños personales y planes pensados a futuro, algunos de la vida familiar, otros respecto a lo profesional, y quizas otros de índole ecónomicos, pero estoy absolutamente seguro que si alguna vez podría llegar a concretar todos ellos en su máxima potencia, nada nunca podrá compararse con la grandeza de haber conocido al Dios que me amó desde el vientre de mi madre, y me dio la gran oportunidad de vivir la vida con la condición de ser alguien pleno, por haberle conocido.
En ciertos momentos pienso en lo difícil, lo angustiante, lo sin rumbo, que sería vivir sin haberle conocido, y una de las incógnitas más grandes que tengo es como pueden las personas vivir lejos de Dios, siendo que el preparó una vida abundante para nosotros, quizás piense así porque tuve el privilegio de conocer lo que significa vivir bajo su cobertura.
Por lo general soy de las personas que se inclinan por el dialogo serio, formal y lógico, adepto de los conferencistas, pero por momentos me invaden las ganas de pararme en la calle y gritar como un fanático: Por favor no vivan más así, ¿No se dan cuenta de lo que se están perdiendo?
Mi conclusión final se parecen a los versos de esa conocida canción
“¿Que sería de mi si no me hubieras alcanzado, donde estaría hoy si no me hubieras perdonado?”
Quizas vivir el cristianismo a veces no resulte tan sencillo, pero no me cabe la menor duda que vivir sin Jesús es mucho, mucho mas difícil.
Tengo muchos sueños personales y planes pensados a futuro, algunos de la vida familiar, otros respecto a lo profesional, y quizas otros de índole ecónomicos, pero estoy absolutamente seguro que si alguna vez podría llegar a concretar todos ellos en su máxima potencia, nada nunca podrá compararse con la grandeza de haber conocido al Dios que me amó desde el vientre de mi madre, y me dio la gran oportunidad de vivir la vida con la condición de ser alguien pleno, por haberle conocido.
En ciertos momentos pienso en lo difícil, lo angustiante, lo sin rumbo, que sería vivir sin haberle conocido, y una de las incógnitas más grandes que tengo es como pueden las personas vivir lejos de Dios, siendo que el preparó una vida abundante para nosotros, quizás piense así porque tuve el privilegio de conocer lo que significa vivir bajo su cobertura.
Por lo general soy de las personas que se inclinan por el dialogo serio, formal y lógico, adepto de los conferencistas, pero por momentos me invaden las ganas de pararme en la calle y gritar como un fanático: Por favor no vivan más así, ¿No se dan cuenta de lo que se están perdiendo?
Mi conclusión final se parecen a los versos de esa conocida canción
“¿Que sería de mi si no me hubieras alcanzado, donde estaría hoy si no me hubieras perdonado?”
Quizas vivir el cristianismo a veces no resulte tan sencillo, pero no me cabe la menor duda que vivir sin Jesús es mucho, mucho mas difícil.
Mi deseo es, que tengas el mismo privilegio que tuve yo, conocer al que tiene al mundo en la palma de su mano.
La vida sin Jesús no tiene sentido, quizas algún día me anime a gritarlo por las calles.
Esta es mi forma de ver al respecto, me gustaría que me cuentes la tuya.
Autor: Fabio Miguel Pereyra
http://reflexionesbreves.blogspot.com
Autor: Fabio Miguel Pereyra
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