Con brazos abiertos

A partir de ese día todo lo que siempre había escuchado hablar a otros padres respecto de la paternidad paso de ser una teoría a una experiencia personal, que ahora yo estaba viviendo en la práctica, en varias oportunidades escuchaba declaraciones de lo hermoso que sería esta nueva relación, pero nunca pude comprender exactamente lo que significaba hasta que se convirtió en una realidad en mi vida.
Empecé a notar una nueva sensación en nuestra relación, podía amar a mi hija por lo que ella era y no por lo que ella hacía, no importaba si se portaba bien, si nos dejaba dormir de noche a mi esposa y a mi, o si sus manitos rompía algún adorno de la casa. El que ella haga cosas que me podrían incomodar no influían en el amor que me liga a ella.
Esto trajo a mi mente la oportunidad en que Jesús contó la parábola del Padre Amoroso.
Describió las vivencias de un padre que tenia dos hijos, cierto día el menor le dijo a su padre, “Papa, dame la parte de tu propiedad que me toca como herencia”, entonces el padre repartió la herencia entre sus dos hijos.
A los pocos días, el hijo menor vendió todo lo que su padre le había dado y se fue lejos a otro país. Allá se dedico a darse todos los gustos, haciendo lo malo y malgastando todo el dinero.
Ya se había quedado sin nada, cuando comenzó a faltar la comida en ese país, y el joven empezó a pasar hambre. Entonces busco trabajo, y el hombre que lo empleo lo mando a cuidar cerdos de su finca.
Al joven le daban ganas de comer aunque fuera la comida de los cerdos, pero nadie se la daba.
En ese momento comprendió su gran error, y pensó: “En la finca de mi padre sus empleados tienen toda la comida que desean, y yo aquí me estoy muriendo de hambre. Volveré a mi casa, y apenas llegue, le diré a mi padre que me he equivocado que no merezco ser tratado como su hijo que solo me trate como a uno de sus trabajadores”.
Entonces regreso a la casa de su Padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre corrió hacia el lleno de amor, y lo recibió con brazos abiertos y besos. El joven empezó a decirle: “¡Papa, me he equivocado!, ya no merezco ser tu hijo”. Pero antes de que el muchacho terminara de hablar, el padre llamo a todos sus empleados y les dijo: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa y vístanlo. Pónganle un anillo y también calzado nuevo. Traigan el ternero más gordo y hagamos una gran fiesta, ¡porque mi hijo ha regresado! Es como si hubiera muerto y volvió a vivir. Se había perdido y lo hemos encontrado”.
Personalmente, creo que con esta parábola Jesús quería hacernos notar que, al margen de cual sea nuestro comportamiento o las equivocaciones que hallamos tenido en nuestra vida, o nuestro alejamiento e ignorancia de El, Dios el Padre siempre esta esperando que regresemos a sus brazos, ya que el nos ama por lo que somos y no por lo que hacemos.
Yo como cualquier otro soy un ser humano, con algunas virtudes pero también con muchos defectos, aun así, el amor que me liga a mi hija no radica en su obra sino en lo que ella es.
Cuanto más Dios que es un Padre perfecto y nos ama incondicionalmente.
No se quien eres, tampoco quien en este momento esta leyendo estas frases, pero sea quien seas, de cualquier religión, raza, edad, cultura o condición social, quisiera decirte que Dios esta esperando que nos volvamos a El, que seremos siempre recibidos en el seno de un Padre amoroso, que esta dispuesto hacer una gran fiesta por nuestro regreso, y que si tus decisiones erradas te han llevado por caminos que hicieron que malgastes todo, y estas pasando hambres y carencias en muchos aspectos de tu vida, puedes siempre volver a la casa de tu Padre, un Padre que te espera de brazos extendidos para abrazarte. Ya que El es un Dios de segundas y terceras oportunidades.
Vuelve, Vuelve!.
Quisiera finalizar esta reflexión con la letra de una canción(*) que compuso un gran amigo personal, que según entiendo, interpreta muy bien el ferviente deseo del corazón de Dios.
Cuantas veces el Señor
quiso abrazarte
quiso consolarte.
Cuantas veces sin saberlo
no pudiste verlo
no supiste verlo.
El veló cada momento
El sufrió con tus intentos.
Cuantas veces has pensado
que solo podías
pero más te hundías.
Sin salida y cansado
ni aun así lo has buscado.
Y El veló cada momento
El sufrió con tus intentos.
Y esta cerca, TAN CERCA!.
Es muy probable que estas palabras suenen agradable o no a tus oídos, pero es solamente mi vivencia personal al respecto, y quizás solo una teoría para ti.
Te invito a que reflexiones en estas palabras, y si así lo deseas, intentes un camino de regreso hacia la casa del Padre, para que deje de ser una teoría y pueda convertirse en una experiencia personal en tu vida también, solo ahí podrás entender la pasión con la que escribo estas frases
¡Vuelve!, ¡Hay un Dios dispuesto para abrazarte!
Autor:Fabio Miguel Pereyra