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martes, 16 de junio de 2009

De lo multitudinario a lo personal (re edition)


Las años siguen su curso, todo cambian mas rápido de lo que esperamos, la tecnología avanza y ciertos conceptos de los tiempos modernos nos obligan a adecuarnos a nuevas estructuras.

Pertenecemos a un mundo que crece a niveles poblacionales, esto sucede casi sin que lo podamos percibir, en algunos países orientales hasta es necesario ganar terreno a los recursos fluviales, todo para encontrar lugar físico, necesario para el desarrollo de las personas, y así encontrar lugar para albergar a las masas.

Por mi actividad laboral, estoy relacionado con una corporación, antes he estado relacionada con otra, y lo que veo en común entre estas, es que debido a la necesidad de manejar grandes volúmenes de información, todo esta codificado, aún las mismas personas.

Un ejemplo claro, es que en dichas corporaciones, la mayoría de las veces, somos identificados con un código o ID.
Algunos de estos ejemplos podrían ser: para los sectores de recursos humanos tengo asociado un número de legajo, para el de ingreso a la red informática usuarios codificados y claves de accesos, para el de telecomunicaciones un código de salida para poder realizar llamadas locales o internaciones, estos son solo algunos de los ejemplos, podría así describir muchos otros.

La operatoria me obliga, que para cada una de las actividades que necesito realizar como individuo, sea necesario tener un número o código asociado.

Por otro lado, pero en el mismo sentido, es muy común que para el manejo poblacional desde las áreas gubernamentales, también sea necesaria esta operatoria.
Las estadísticas reflejan nuestra realidad personal en tan solo números. Por ejemplo, aquí en la Argentina, y estimo que en otros países será muy parecido, si lamentablemte alguien tuviera una pérdida de su poder adquisitivo a niveles mínimos, seguramente ayudará a contribuir en el crecimiento de estadísticas, que reflejan el índice de pobreza de la nación, o que si fuera que es empleado o desempleado, ayudará al fortalecimiento de los índices de las tasas de ocupación laboral.

¿Que quiero graficar con todo esto?, te preguntaras.

Noto que por una necesidad organizacional del ser humano, en muchas oportunidades y para el manejo de las masas, es necesario reducir nuestra individualidad a números, perdiendo así nuestro nivel personal, reduciéndonos tan solo a numerología.

Es que para este tipo de tarea se hace imposible personalizar, creando la necesidad de limitarnos a ser números, seguramente tiene que ver con una limitación natural del ser humano.

En contra posición con esto, quiero traer a nuestra memoria lo que sucedió cuando Jesús se involucro con las multitudes.

La historia narra que un día, Jesús estaba en medio de una multitud, mucha gente lo seguía y se amontonaba alrededor de El. Entre esa multitud estaba una mujer que desde hacia doce años tenía una enfermedad que le hacía perder mucha sangre. Había gastado todo lo que tenía en médicos, pero ninguno había podido sanarla. Ella se acercó a Jesús por detrás, tocó su manto y enseguida quedó sana.





Entonces Jesús preguntó a la gente:

“¿Quién me tocó?”

Pedro le dijo:
“Maestro, ¿no ves que todos se amontonan a tu alrededor y te empujan?”

Pero Jesús volvió a decirles:
“Estoy seguro de que alguien me ha tocado, pues sentí que poder salió de mi”

Cuando la mujer vio que ya no podía esconderse, se arrodilló delante de Jesús. Luego, frente a todos, contó por qué toco el manto de Jesús y cómo de inmediato había quedado sana.

Jesús entonces le dijo a la mujer:
“Hija, fuiste sanada porque confiaste en mí. Puedes irte en paz.”


Opuestamente al inicio de esta reflexión, vemos como en medio de la multitud, Jesús pudo personalizar y ver individualmente a esta mujer enferma, aún en medio de la muchedumbre.
Ella no fue un número más para El, que solo pase a sumar la estadística de sus seguidores, El pudo ver la necesidad personal, aún en medio de las masas.

Cuando todos lo estaban empujando y apretando, El pudo distinguir que alguien en particular lo había tocado.

Desde el punto de vista lógico lo que Jesús pregunto suena algo “tonto” o en el mejor de los casos sin sentido, ¿Cómo se le ocurre preguntar quien me ha tocado con semejante nivel de amontonamiento humano? Pero El insistió, y volvió a preguntar: “¿Quién me ha tocado?”

Será que Jesús pudo ver lo que otros no podían ver, la fe de esta mujer depositada en El, y no solamente pudo ver, sino también sentir, ya que poder salió de El.

No conozco tu actual situación, tampoco las vivencias que hoy estas atravesando, pero me atrevo a decir con total convicción que este es un tiempo de oportunidad. Tiempo en el cual Jesús puede y quiere verte en medio de la multitud, porque esta deseando tu sanidad en lo que respecta a todas las áreas de tu vida.

Quizás te sientas identificado con esta mujer, por haber gastado todo lo que tenías, en la búsqueda por diferentes lugares, pero aún así no poder encontrar solución a tu carencia.

No creo que el manto haya tenido ningún poder mágico, fue tan solo la fe depositada en el tiempo, y en la persona correcta.

Este es tu tiempo oportuno de acercarte con fe, para hallar la respuesta a las carencias que te oprimen. Sucede que a veces la simplicidad de relacionarse con un Dios de amor sea tan accesible que dudemos que lo único que necesitamos para el encuentro sea fe, pero es el único requisito, ya que sin ella es imposible agradar a Dios.

Escribo por necesidad personal, para poder extender lo que creo es el mensaje que da vida, un mensaje que Jesús pidió que extendiéramos por todo el mundo, para que hoy puedas encontrar el oportuno socorro que necesitas.

Todavía estas a tiempo de tomar la decisión más importante que te puedas imaginar, una decisión simple, pero con repercusiones que exceden lo terrenal, conocer de manera personal a Jesús.

Un Jesús que te esta buscando en medio de la multitud.



Autor: Fabio Miguel Pereyra
http://reflexionesbreves.blogspot.com/


Bases del autor: Lucas 8:43

3 comentarios:

F.D.A.P dijo...

Querido Hermano, te dejo este Blog para que lo Leas y Lo Medites en tu Corazón.
Yo No Creo en Iluminados…..Tu Sabes que Todos los Hombres Somos Pecadores, pero Sí es Posible, que el Señor nos Abra los Ojos, y Nos de Discernimiento, para que Comprendamos Cabalmente su Palabra.
No Tengo Otra Intención, que No Sea el Divulgar esta Información.
Comparto Plenamente tu Frase: "No Necesitamos Religiones, Sólo Necesitamos a Dios"
Que Dios te Bendiga.

Juanka dijo...

Somos parte, ya no un numero sino un participante fundamental de la historia con Cristo, aunque no lo creamos cada paso, cada predica y cada pensamiento, hacen historia. Solo dependera de mi que quiero escribir, o como quiero ser parte. Como siempre muy buena reflexión. Un gran abrazo.

Chipilofan dijo...

Hola, estaba visitando y me encontre con este maravilloso sitio web, me ha gustado el diseño y el esfuerzo y la dedicacion que hay en el, me gustaria hacer un intercambio de enlaces, esperare su respuesta, de antemano gracias.

Att. Jose Ignacio | Facebook Argentina